domingo, 14 de octubre de 2012

Ni mu por la coherencia

Como anuncia la pantalla soy una desastre, así que no me he organizado estos días para poder escribir en el blog. Sin embargo, también he pensado que las cosas sobre las que quería hablar eran mejor decirlas en frío, una vez pasado la corriente emocional que puede llevar a una persona a contar en su blog lo que quisiera gritar en la calle a los cuatro vientos o a arañarse la cara a contrapelo para procurarse toda clase de infecciones.
Me refiero a todo lo que ha habido respecto del Día de la Hispanidad, de la Fiesta Nacional, del Pilar o, como se le conoce en algunos países de latinoamérica, de la Raza. No me creo posible que hace solo uno o dos años, esta fiesta se considerara el momento perfecto para abuchear al Gobierno y no para dejarnos a los televidentes disfrutar de "La muerte no es el final" y este año, tras cerca de quinientas manifestaciones simultáneas, consecutivas y por todos los motivos del mundo mundial no se escuchara ni un triste "FUEEEERAAAA, BUUUUU"
Aquí es donde llega el momento ilustrativo de la entrada: Según la RAE, coherencia, en su segunda acepción, es "actitud lógica y consecuente con una posición anterior". Ergo, si has estado el día de antes en una chupi manifa en contra del Gobierno, ahora ¿por qué te callas?
El desfile ha costado un 60% menos que otros años, no se han visto aviones (excepto los 7 que pintaron la bandera en el cielo), ni tanques, ni cualquier otro artefacto que indique lo más mínimo que España puede ser temida y que se ha gastado más en armas que en comida para los que las portan.  Si este recorte lo hubiera hecho el Gobierno anterior, ya estarían diciendo que la Chacón se está cargando el ejército, que Zapatero quiere amariconar a España y que las respectivas matriarcas de ambas familias son de dudosa reputación. Pero el viernes, ni mu.
Soy veleta, pero eso no me impide pedir y sólo pido coherencia. Ya sabemos que lo que "natura non da, Salamanca non procura", pero no debemos olvidar que llevamos ya 4 años de crisis. Y lo que nos queda.

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